Jardinería

El cesped en septiembre


Mantenimiento ordinario


El mantenimiento de rutina debe realizarse tanto en céspedes sanos como en céspedes que hayan sufrido algún daño. En primer lugar, tendremos que limpiar la superficie de los residuos que dejó el período tórrido. Con este fin, haremos un corte bastante bajo y luego procederemos a la eliminación del fieltro amarillento con un medio especial o, en superficies pequeñas, con un rastrillo con dientes bastante estrechos. Sin embargo, para estimular aún más el reinicio vegetativo, tendremos que mejorar la permeabilidad del suelo: por lo tanto, es útil recurrir a una ligera escarificación o, si nuestro césped es pequeño, usar zapatos con púas. Finalmente, distribuiremos una buena cantidad de fertilizante específico: los mejores se caracterizan por un porcentaje de nitrógeno listo para usar y otra parte con una venta programada. Por lo general, se recomiendan 25-40 gramos por m2, pero siga las instrucciones del productor individual.

Restauración de céspedes dispersos



El adelgazamiento del césped es un fenómeno normal durante el verano, especialmente si el riego no es diario y el clima es tórrido. Septiembre es el mejor momento para tomar una acción de recuperación.
Antes que nada debemos cortar el césped muy bajo (unos 3 cm): eliminaremos la parte aérea agotada y resaltaremos las áreas con adelgazamiento. Entonces será necesario proceder con una aireación vigorosa, posiblemente con medios específicos. En este punto, se restauran las áreas dañadas: primero, se distribuye una capa ligera de tierra de siembra fina. Esto es seguido por semillas específicas para la reparación del césped: para obtener un enraizamiento ideal es aconsejable pasar un rodillo. Encendemos un poco varias veces al día, posiblemente protegiéndonos de pájaros e insectos. Una vez que ha tenido lugar la germinación, podemos distribuir un fertilizante con una buena cantidad de nitrógeno y potasio y proceder al corte, una vez que alcance los 5-6 cm.

Césped amarillento



El amarillamiento también es muy común al final del verano. Este fenómeno está vinculado a variedades específicas, pero también a un clima particularmente tórrido y seco, acompañado quizás por cortes que son demasiado bajos. Con unos pocos trucos podemos estimular la recuperación vegetativa y volver a tener un color vital. También en este caso es útil un corte bastante bajo (alrededor de 3 cm): de esta forma, el fieltro se eliminará fácilmente y realizaremos una ligera aireación de la superficie del suelo. Luego fertilizamos con un producto específico con acción ecológica: la característica principal es un equilibrio particular entre el nitrógeno listo para usar y el de liberación lenta; generalmente también hay un buen suministro de potasio y hierro (sulfato de hierro o hierro quelado).
Al mismo tiempo, podemos distribuir una preparación preventiva contra las criptogamas: atacan los abrigos estresados ​​con mayor facilidad, sin mencionar que las lluvias alternadas con el calor del otoño son un factor predisponente.

El césped en septiembre: otro mantenimiento



Con la disminución de la temperatura y la lluvia, el crecimiento del césped se vuelve más vigoroso. Por lo tanto, es importante reanudar el corte con cierta regularidad: generalmente se recomienda mantener una altura entre 4 y 5 cm. Es ideal para tener una apariencia compacta y evitar tensiones innecesarias. Además, el terreno bien cubierto y sombreado se mantendrá más fresco durante más tiempo, incluso en los días calurosos que aún pueden estar allí.
Otra tarea constante debe ser el riego: en ausencia de lluvia, es bueno regar al menos cada dos días, pero nunca a la ligera. El agua debe ser suficiente para penetrar al menos los primeros 5 cm del suelo, pero evitando la creación de estancamiento. Como siempre, es aconsejable regar por la mañana para que el sol pueda secar rápidamente las hojas: evitaremos la aparición de criptogamas.